Historia



La Hermandad del Señor de los Milagros del Templo de San Agustín, tiene una iniciación comparable sólo con la de la Hermandad del Señor de los Milagros de Lima. Los hermanos que la integran, la mayoría hombres de edades variables, organizan las siete procesiones en que el Cristo Morado sale a derramar sus bendiciones a los fieles que lo acompañan por las calles de nuestra ciudad.


Ahora la Hermandad del Señor de los Milagros tiene aproximadamente mil quinientos hermanos, la estricta organización, que la destaca entre las hermandades de reciente conformación, le ha permitido contar con el apoyo de diferentes organismos e instituciones que en ocasiones han solicitado su participación para organizar eventos religiosos de envergadura.

Fue fundada el 16 de Noviembre de 1950 por diez damas que desde mucho antes se reunían en la Basílica Catedral.

Los esposos de estas señoras poco a poco ingresaron a la Hermandad del Señor de los Milagros del Templo de San Agustín y reemplazaron a las fundadoras. Una de ellas, Teresa de Balarezo fue la primera y última presidenta de la organización, hubo después sólo dos presidentes varones Juan José Barahona y Roberto Ramallo. Posteriormente el cargo cambió de Presidente a Mayordomo, que asumieron Adolfo Belaúnde, Luis Valencia Melgar, Augusto Mendoza Mendoza, Felipe Vera Riveros y Jaime Velarde Flores. Aún la hermandad conserva una copia de la foto histórica de las fundadoras al pie de la imagen, en donde figuran EIsa Corro, Teresa Campos, Lucila Belaunde, Olga Mercado, Zoila Aedo, Rosa Useglio y una señora de la que sólo tienen el apellido Manrique.

Algunos aseguran que la devoción al Señor de los Milagros se inició en la iglesia de Santa Marta, mucho antes de que comenzara en San Agustín, en 1949, era sólo un pequeño cuadro el venerado en ese entonces en un ambiente del Templo. Las damas que seguían la devoción hablaron con el Arzobispo de la época, Monseñor Leonardo Rodríguez Ballón y le solicitaron entronizarlo, la autoridad religiosa mandó pintar un lienzo a la hermana María de Portacheli en Lima, y en 1950 fue presentado a los católicos arequipeños, a la vez que se reconocía formalmente a la Hermandad.

Ahora la Hermandad del Señor de los Milagros tiene aproximadamente mil quinientos hermanos, la estricta organización, que la destaca entre las hermandades de reciente conformación, le ha permitido contar con el apoyo de diferentes organismos e instituciones que en ocasiones han solicitado su participación para organizar eventos religiosos de envergadura.

Los hermanos se reúnen en grupos y conforman las llamadas comisiones de protocolo, como la Dirección de Procesiones, Protocolo de Anda, Liturgia, Dirección de Andas, de Disciplina, de Cuadrillas, de Comunicaciones, de Economía, Petitorio y Cordón, Comisión de Homenajes, de Seguridad y de Primeros Auxilios. Además, está la directiva conformada por el Párroco del Sagrario del Templo de San Agustín, el Mayordomo General, Vice-Mayordomo, Fiscal, Director de Organización, Disciplina y Aspirantes, Tesorero, Pro-tesorero, Secretario, Pro secretario, Director de Relaciones Públicas e Información, Director de Cuadrillas, Adjunto a Director de Cuadrillas, Patrón de Andas, Asistente Social.

Además, aunque no son parte de la Directiva, en la rama femenina se tiene una Presidenta y Secretaria. Tal vez lo más impresionante del trabajo de la Hermandad sea la organización de las multitudinarias procesiones de octubre, decenas de miles de personas acompañan la imagen, sin que hasta el momento y gracias a la ayuda de Dios se hayan producido percances mayores. Los hermanos, los mil quinientos están desplegados por todas partes cumpliendo sus funciones y velando porque todo salga de acuerdo a lo planeado.

En las procesiones no hay descanso, sólo un trabajo dedicado al Señor de los Milagros. Vender velas, recoger limosnas, sostener el cordón que rodea al Cristo, poner el hombro para cargar el anda o estar presto para auxiliar a los concurrentes son tareas indispensables que con cincuenta años de experiencia realiza la Hermandad. En este medio siglo, la Hermandad del Señor de los Milagros ha sido escenario de miles de historias, donde la fe, el amor y la esperanza fueron los ingredientes esenciales. Milagrosas curaciones y conversiones se han visto, muchas de ellas obradas dentro de la Hermandad, que en sus cincuenta años encuentra la fuerza y el entusiasmo para seguir siendo instrumento para llegar a Dios.

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